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Ambiente II

Exposición
24 agosto, 2013
Ambiente II
Hersúa
Septiembre 09 – Noviembre 19, 2017

Muchos artistas han buscado ampliar las manifestaciones de las artes visuales, como si la visión no les bastara.
Juan Acha, Hersúa: obras/escultura: persona/sociedad, 1983.

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

Hacia finales de 1960, las investigaciones plásticas del escultor mexicano Hersúa se centraron fuertemente en un provocar y exaltar las relaciones perceptuales en el público. Realizó esculturas transitables a las que llamó ambientes, que apelaban a la visión, al tacto y la interacción física. En 1970 expuso en Bellas Artes Ambiente de comportamiento sicológico o Ambiente II, mismo que hoy se presenta en el Museo Experimental el Eco.

Su escultura transitó hacia la concientización de un “espacio negativo” –del espacio ocupado y del espacio necesario para recorrerla– pasando de la simple interpretación visual/virtual y contemplativa de los volúmenes escultóricos tradicionales a una espacial e integral que evoca al cuerpo y la acción. Sus ambientes finales de los sesenta surgen como una postura ante la manipulación mediática, tecnológica y política que se vivía en el momento y aluden a la interpretación personal y al encuentro con un lenguaje individual.

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

Antes, tú veías una pintura y te decían “mire esta figura representa esto y esto, ta, ta, ta” y ya, tú te ibas creyendo que sabías de arte ¿no?, digo, tú no habías significado nada, pero sentías que sabías… En realidad, no importa si tu significado no concuerda con la del otro, lo importante es tu significación. En la medida en que vas significando, la obra o experiencia adquiere sentido, y llega un momento en que tienes toda una forma de significar. Un lenguaje personal de apropiación.

Cada persona tiene una lectura o interpretación que dar a las cosas. Cuando estás en el ambiente, estás viviendo un espacio en el que sus elementos te permiten la experiencia con algún sentido propio y esto te despierta, aunque sea por un instante.

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

La obra de Hersúa pone de manifiesto en los años sesenta una actitud antiobjetualista que hace énfasis en la interacción del público, el movimiento, el espacio y lo efímero. La escultura se expandía del objeto hacia un dispositivo que involucra otras acciones. De acuerdo con Juan Acha, el artista replantea el espacio escultórico como “una realidad dinámica de espacios, colores y gente”[1].

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

El arte es lo que nos acerca más a las sensaciones, a lo que es el sentimiento. El sentimiento es el lugar mas cercano a nosotros mismos, es mucho mas cercano que la palabra o que las ideas o que los conceptos. El sentir es la síntesis de lo que nos sucede, en este sentido hay un acercamiento a lo que Mathias Goeritz un día planteó acerca de lo emocional.

En este contexto, vamos a fijarnos en el sentimiento, no sólo como la parte más cercana, sino como la que nos une. Los hilos son para unir, nosotros somos en esencia un sentir que va cambiando y que tiene la necesidad de compartir.

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

Hacia la década de los setenta Hersúa experimenta y continúa con su lenguaje sensorial en los ambientes, en los que el espacio es el protagonista –desplazando completamente al objeto–. En las obras de esa época se acentúa la iluminación, el sonido y las proyecciones de diapositivas y fotografías. Hacia mediados de la década, presentó en Bellas Artes dos Ambientes urbanos, en los cuales sucedieron diversas acciones de danza y música, también actividades con niños, que por un lado señalaban a la acción como una característica vital del hombre y por el otro las posibilidades espaciales y escenográficas de estas obras.

Las cosas que suceden “afuera” suceden “adentro”, pero el dispositivo que está “afuera” es sólo un medio para que algo me suceda en el interior, nada más un medio –lo enfatizo para tampoco caer en la adoración de aquel supuesto objeto–. Así que el ambiente es un medio, el meollo o el centro de la pieza está en nosotros como espectadores activos. Por ejemplo, si yo atravieso la obra transitable que –para ser más preciso– tienen un grado de designación de belleza, al pasar y captar esa belleza la hago mía, me “hago” bello por el sentimiento, por un instante.

Ambiente II, Museo Experimental el Eco, 2013. Fotografía: Guillermo Rosas Sánchez.

Las obras ambientalistas de Hersúa, más allá de tener fines socializantes, subrayan el proceso de su propia naturaleza: una obra viva y cambiante a partir del efecto del hombre en los espacios, la manera en que los condiciona, modifica y apropia. Sus ambientes son espacios habitables inacabados, dotados de vida propia o de una dinámica incierta y cambiante. Al estar en constante proceso de cambio, podríamos pensar que cada día se inaugura esta pieza, otra pieza.

Los hindúes dicen que detrás de esta vida hay muchas vidas, hay un proceso, somos un continuo proceso como lo es el universo, el universo siempre se está expendiendo, está generando tiempo porque al moverse el espacio genera tiempo. Yo veo las cosas así.

Nunca sabes la manera en que las personas recibirán algo y qué les generará, por eso hay que considerar la obra en proceso. El hilo se va tejiendo y a la par va presentando una problemática: la problemática de la libertad. El recorrido del hilo nunca va a ser igual.

Conversación de Macarena Hernández con Hersúa a propósito de la activación del Ambiente II en el Museo Experimental el Eco. Agosto, 2013.

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Manuel Hernández Suárez, Hersúa, (Ciudad Obregón, 1940) Ingresó en 1968 a Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la UNAM, en la Ciudad de México. En 1969 funda el primer grupo experimental sobre las nuevas tendencias visuales Arte Otro y expone tres ambientes cerrados: Micro-Macros, Psico Cilindros y Ambiente Inestable, en la ENAP. El mismo año expone Penetrable en Blanco y Negro con el grupo Arte Otro, en el Museo de Artes Plásticas de Xalapa, Veracruz, y representa a México con Ambiente Urbano en la VI Bienal de Artistas Jóvenes, en París, Francia. Un años después, en 1970, expone un Ambiente de Comportamiento Psicológico en la Sala 3 del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México y ese mismo año expone Ambiente Psico Modular en el Tercer Salón Independiente, en el Museo de Ciencias y Artes de la UNAM. En 1971 escribió el Manifiesto sobre la función del arte.

Participó en la creación del Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria en 1978. Su obra escultórica destaca por su dinamismo geométrico y sus logrados efectos estéticos tanto ornamentales como afectivos. Las esculturas de Hersúa invitan al espectador a transitarlas, a recorrerlas, a modificarlas, a entrar en su proceso de construcción y deconstrucción, así como a penetrarlas de diversas maneras utilizando el intelecto y la sensibilidad.


Ambiente II