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Afterglow

Exposición
2 febrero, 2010
Afterglow
Thomas Glassford
Febrero 18 – Marzo 28, 2010
Curaduría: Tobias Ostrander
Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

El interés de Thomas Glassford por la abstracción le permite entablar un diálogo productivo con la obra de Mathias Goeritz, el creador y fundador del Museo Experimental el Eco. Ambos artistas han trabajado a escala muy diversa, realizando obras que van desde lo monumental, cercano en su dimensión a la arquitectura, hasta objetos pequeños que hacen referencia a proporciones empleadas en la pintura. Los dos artistas también comparten la atracción por formas geométricas, el oro y materiales reflejantes; y finalmente, hacia las formas eróticas y orgánicas, como las de los guajes. Además, los periodos durante los que produjeron su obra en México, fueron momentos en los que la abstracción formal era una preocupación menor de la cultura.

Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

Durante la década de los cincuenta, los muralistas criticaron a Goeritz pues consideraban que, al promover la abstracción, estaba transmitiendo valores burgueses a los artistas en México. Curiosamente, el trabajo de Glassford se plantea cuestionamientos de clase social por lo que contrasta en específico con el trabajo de su antecesor moderno. La obra de Glassford revela su propia relación compleja y contemporánea con la historia de la abstracción; una historia que proviene de perspectivas del neopop y el arte postconceptual. Lejos de los intereses en las vanguardias utópicas de Goeritz, Glassford se refiere en particular a una modernidad materialista de las décadas de los sesenta y setenta. El uso de metales, plásticos industriales y la selección cromática que emplea, son referencias a este periodo. Fue en esta época cuando la modernidad alcanzó un estado de extrema decadencia y democratización a la vez; la abstracción geométrica se volvió ubicua, apareciendo tanto en la alta cultura como en la cultura popular, desde museos hasta centros nocturnos.

Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.
Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

La instalación Afterglow (Después del resplandor), que Glassford realizó para El Eco, marcó una nueva dirección en la obra del artista, pero a su vez retomaba cuestiones en torno a la decadencia, el clasismo y el uso de materiales industriales para producir objetos estéticos. Para dicha instalación, Glassford creó un exuberante jardín futurista en el espacio cerrado del museo; colocó en la sala principal una construcción reticular dorada hecha de andamios metálicos que recordaba a las estructuras primarias de los juegos infantiles que en México se conocen como “pasamanos” o “changueros”. Esta construcción fue el apoyo para sostener una invasión de una “jungla” de formas orgánicas; de los barrotes colgaban grandes hojas de acrílico y varios tubos transparentes rellenos de líquido. Todos estos elementos extraños eran del mismo color verde fosforescente y estaban hechos de materiales que, al reflejar la luz, parecían resplandecer. La composición invitaba al espectador a pasar tiempo en el espacio de exhibición, atravesando la estructura, o pasando por encima o por debajo de las secciones que creaba.

Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.
Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

Al establecer un juego entre lo orgánico y lo industrial, contrastando las ortogonales de los andamios con las curvas de las hojas y las raíces, el artista evocaba épocas pasadas. Los cercados recordaban a los invernaderos victorianos: esos jardines interiores creados por las nuevas clases industriales adineradas que estaban diseñados para mantener una colección de vegetación tropical importada. Por otra parte, también remitían a los suntuosos jardines del Medio Oriente o de la India que eran sinónimo de riqueza, lujo e industrialización. Por último, la instalación de Glassford también recordaba a las formas y los ornamentos del art nouveau, movimiento artístico de finales del siglo XIX y principios del XX que intentó reconciliar los materiales industriales con las formas orgánicas. Sin embargo, al combinar colores artificiales sobre superficies brillosas y reflejantes, la pieza abría la posibilidad de referencias a narrativas de la ciencia ficción; sus formas remitían a un mundo que siente nostalgia por la naturaleza pero sólo es capaz de reproducirla de manera artificial.

Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.
Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

Las formas de la naturaleza se han convertido en una constante dentro de la trayectoria de Glassford. Tal es el caso de las obras en las que exploró la forma del guaje mediante el uso de diversos materiales; de la serie de piezas lumínicas tituladas Asters, hasta la serie monocrómatica Partituras en la que trabajó con el formato del paisaje. Con la instalación Afterglow el trabajo del artista dio un giro particularmente innovador y drástico hacia el mundo natural. En este caso la retícula de andamios funcionaba como una transición entre las formas estáticas de la modernidad hacia otras más futuristas y entrópicas, representadas por las hojas y las raíces. Así con el lirismo de sus formas y sus superficies reflejantes, la instalación de Glassford contrastaba con la pesadez y las ortogonales del edificio moderno de Goeritz. La instalación de Glassford era un lamento contemporáneo que confrontaba las aspiraciones espirituales encarnadas por El Eco. Al igual que la arquitectura de Goeritz, esta obra buscó revitalizar un sentimiento humano que se ha perdido. Sin embargo no lo hacía desde la espiritualidad emotiva de las catedrales; sino desde el vínculo primario que hay con las formas de un mundo natural en decadencia.

Tobias Ostrander

Afterglow, Museo Experimental el Eco, 2010. Fotografía de Ramiro Chaves.

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Thomas Glassford (Laredo, TX, EUA, 1963) Obtuvo su título de maestría por la Universidad de Texas en Austin. Desde 1990 vive y trabaja en la ciudad de México. Una selección de sus exposiciones individuales incluye: Xipe Totec, Centro Cultural Universitario Tlatelolco, UNAM, ciudad de México (2010); Cadáver Exquisito,MUCA, UNAM (2006) y en la Torre de los Vientos, ciudad de México (2001). Entre sus exposiciones colectivas sobresalen: Tlatelolco and The Localized Negotiation of Future Imaginaries, Museum as Hub, New Museum, Nueva York (2008); Second Lives, Museum of Arts and Design, Nueva York (2008); Constructing a Poetic Universe: The Diane and Bruce Halle Collection of Latin American Art, The Museum of Fine Arts, Houston, Texas (2007); Los Ángeles/México Complejidades y Heterogenidad, Colección Jumex, ciudad de México (2006); Made in Mexico, The Institute of Contemporary Art, Boston y en el Hammer Museum, Los Ángeles, California (2004).