Pabellón Eco 2018: Campanario
TO Arquitectos
Marzo 17 – Mayo 20
Campanario, el proyecto ganador de este año, desarrollado por TO Arquitectos, propone configurar un espacio flexible construido a partir de varillas de metal y platos circulares de cobre (producidos en Michoacán) instalados de tal modo que crean una techumbre parcial en el patio. A su vez este dispositivo se convierte en un instrumento musical que amplía el espectro del quehacer arquitectónico y logra establecer una relación con los espectadores a través de la interacción con la estructura de particular sencillez en su fabricación artesanal.
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ORIGEN
Toda obra que logra una profunda belleza a través de la simplicidad, de la contundente síntesis y de una sugestiva abstracción, nace de un espíritu complejo, de una reflexión rigurosa y exhaustiva. El emocionante interior de las torres de Satélite habla de ese origen; su potente belleza se debe en parte al descubrimiento de su lógica constructiva, a descifrar que sus entrañas vacías las hicieron posibles. Nuestro pabellón es una reflexión que gira en torno a ese pensamiento.

PABELLÓN
Un plano hecho de platos de cobre, que desde arriba se aprecia como una superficie limpia y reflejante, como un eco del piso de cuarterones de barro, y que desde abajo otorga una nueva manera de habitar el patio, dejando al desnudo la tectónica que le permite soportarse. Se construye una nueva atmósfera de sombras, reflejos y sonidos cambiantes. Es un instrumento que aterriza tangentemente y baila en el espacio. El museo aloja durante dos meses un campanario.

ENTRAÑA
Nos atrae la idea de que el proceso de construcción sea totalmente legible, conocerlo y mostrarlo desde su origen. La trama de varillas arma un sistema estructural estable, que permite el movimiento, admite el temblor. Su contacto permite activar la colisión de los platos para generar sonido. El habitante es músico y espectador.

PIEL
El cobre es un elemento puro que se moldea a base de fuego y martillo, guarda una alquimia que se devela al entrar en contacto con el sol. Guardamos en la estima más alta al oficio artesanal que lo trae a la luz. La estela de Goeritz se vuelve un testigo exento de esta piel que llegó para reflejarla. Se descubre desde la calle, como un reflejo en los tres muros grises existentes, al culminar el recorrido del largo pasillo de acceso como un primer reflejo en el plafón del museo. La forma del plato es diseñada para permitir sonidos y resonancias, ecos de una arquitectura silenciosa.

INSTRUMENTO
El bosque provoca una nueva ocupación del espacio. Un laberinto lúdico que se puede tocar, agitar. El plano parte del elemento horizontal de la cruz del ventanal y termina a una altura de 1.95m para confinarnos y luego liberarnos en un área abierta y flexible, desde la que se re-descubre la solemnidad y la escala original del espacio, con la inclusión de este nuevo plano reflejante. Sístole y diástole desde la calle, el pasillo, la entrada y la salida.

FINAL
Al día de mañana el Pabellón es 100% reutilizable. Las varillas irán a la construcción. Los 144 platos se venderán y todo el dinero recaudado será donado. Son piezas de gran belleza, valor artesanal y sus usos son infinitos.