Solve et Coagula

Marcos Castro

30 abril, 2010 - 27 junio, 2010
Evento relacionado: Inauguración Solve et Coagula. Octubre 09, 2012.

Solve et Coagula es una frase en latín relacionada con la alquimia. Significa “disolver” y “coagular” o “separar” y “unir”, procesos que conciernen a las teorías y experimentos de la alquimia. Esta práctica secreta, cuasi química, floreció desde la Edad Media hasta el Renacimiento y es comúnmente conocida por los experimentos que conducían a transformar los metales ordinarios en oro. La alquimia era considerada como el arte del cambio y la transformación, conceptos articulados generalmente mediante códices crípticos que utilizaban imágenes de animales híbridos como símbolos.

A lo largo de los últimos cinco años, Marcos Castro ha desarrollado un vocabulario artístico que relaciona la morfología de los animales con la de otras criaturas o con formas naturales, imágenes que evocan los extraños dibujos que han sobrevivido de los antiguos estudios de la iconografía alquímica. En estas obras, Castro mezcla una colección de símbolos emocionales: lobos que mutan a venados o a árboles, esqueletos con serpientes o pájaros. Estas figuras suelen aparecer dentro de bosques frondosos u otros paisajes. Concentrado en el dibujo y con un estilo gráfico característico, la práctica del artista alude al trabajo del expresionismo alemán y al neoexpresionismo, así como al diseño punk o gótico contemporáneo.

Sus investigaciones entablan un diálogo con los intereses de Mathias Goeritz, el creador del Eco. Durante su juventud, la práctica de Goeritz estuvo intensamente influida por la gráfica del expresionismo alemán de los años veinte; además, al igual que los alquimistas, el oro le fascinó como una materia espiritual. Asimismo, realizó obras importantes usando formas animales. Una de ellas es la Serpiente del Eco, producida en 1953 para el patio del museo. Esta escultura, cuyo original se encuentra perdido, ha tenido un fuerte impacto en Marcos Castro, quien reconoce una confluencia entre esta iconografía y la suya. La Serpiente del Eco fue una de las muchas formas espirituales que Goeritz realizó dentro de la arquitectura emocional del Eco, estructuras que incluyen el monolito negro de la sala principal, la torre amarilla del patio, y la cruz negra del ventanal del edificio. Esta serpiente negra, protominimalista, representaba a este reptil asociado con las religiones prehispánicas y europeas. A través de la fusión de una forma abstracta con un símbolo animal, la escultura de Goeritz articulaba su respuesta a la ambición del México de los años cincuenta de desarrollar una modernidad que incluyera su pasado ancestral.

En Solve et Coagula, Marcos Castro creó una pieza cuya teatralidad aproxima su lenguaje gráfico hacia las tres dimensiones. El título de la pieza estuvo escrito en el muro del fondo de la sala Mont el cual fue realizado con pintura negra chorreada. Las paredes anguladas de la arquitectura enmarcaban dramáticamente la majestuosa escultura de un águila-serpiente colocada al centro de la habitación. La serpiente emergía del cuerpo del águila, retando agresivamente a su otra mitad. Mediante esta figura, Castro no sólo hizo referencia al uso simbólico de la Serpiente del Eco, sino que también combinó su propia imaginería artística con la iconografía nacional de México.

En esta pieza, Castro alude directamente al mito fundacional azteca de la creación de la ciudad de México y lo transforma. Dicho mito está basado en una visión profética de un águila devorando a una serpiente sobre un nopal (imagen que aparece en el escudo nacional, al centro de la bandera). Como en otras obras de Castro, aquí el cazador y la presa forman una misma criatura, que representa este conflicto en una figura única. Se trata de una lectura metafórica que reflexiona en torno a la situación presente y sus posibles consecuencias, de manera similar a como Goeritz utilizó su serpiente para describir una visión sobre su propio momento cultural. Es posible interpretar esta obra como un fuerte comentario acerca de las contradicciones internas, las luchas y la belleza sublime que forman al México actual.

Los troncos de este dibujo tridimensional crearon otras narrativas; ha ocurrido violencia o destrucción, que quizá estén relacionadas con un nuevo asentamiento o ciudad en la que este extraño monumento águila-serpiente se yergue como un testigo del pasado reciente o el símbolo del futuro por venir.

Tobias Ostrander.

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Marcos Castro (Ciudad de México,1981) Vive y trabaja en la ciudad de México. Estudió Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” en la ciudad de México (2006). Ha participado en diversas exposiciones colectivas en México y en el extranjero. Sus exposiciones individuales incluyen: Pater/Padre. El paisaje como ciclo (en colaboración con Alberto Castro Leñero), Galería Luis Adelantado, Ciudad de México (2010); Muchos Lobos, Galería Luis Adelantado, Valencia (2007); Fabulario, Casa del Lago Juan José Arreola, Ciudad de México (2007); Marcos Castro dibujo y animación, Proyectos Monclova, Ciudad de México (2005). Fue seleccionado para la Bienal Rufino Tamayo (2006) y fue incluido en el libro Younger Than Jesus Artist Directory, publicado por Phaidon (2009).

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Póster de la exposición AQUÍ

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