Sangre pesada

Naomi Rincón Gallardo

15 junio, 2019 - 25 agosto, 2019

2019_06_NaomiRinconGallardo_invEl pensamiento occidental ha sido insensible con su contexto y su tiempo; siempre estuvo en contradicción porque situó como base de su universo un modelo de subjetividad individual caucásica, heteronormada, masculina y eurocéntrica, descartando las posibilidades de acompañar su fundamento desde lo natural, lo diverso y lo comunitario. La naturaleza para los occidentales fue un territorio a conquistar, una mercancía en lugar de un hábitat; un instrumento en lugar de una condición intrínseca del ser. La colonización del mundo se justificó a partir de la idea de construir una visión que desplazara la noción de estado natural por el estado de propiedad, como modelo de dominación total a partir de la fuerza y resultado de la imposición ideológica que ordenó destruir todo lo que no fuese consecuente con dicho pensamiento: yo descubro, yo conquisto, yo distribuyo, yo organizo, yo exploto, “yo pienso, luego existo”. Esa visión del mundo ha erosionado el paisaje, sacrificado vidas y enajenado pueblos en poco más de quinientos años, y el conflicto sigue cuando la sociedad “eurotizada” justifica sus agravios anclada en una noción pragmática del progreso y la prosperidad en aras de un orden que regule las diferencias “salvajes” de la tierra.

En la actualidad, la colonización es tangible en sus efectos: la migración de los pueblos resultado de las necesidades creadas por los modelos económicos, la hegemonía del mercado global y el agotamiento de los recursos naturales por la incesante explotación de la tierra y sus derivados, en cantidades y tiempos enajenados, hacen del paisaje un lugar en constante desvelo por el impacto que deja el abuso de la industrialización. México es un país que representa en la actualidad buena parte de los síntomas de la crisis del pensamiento occidental y modernizador. Se debate entre la construcción de su promesa industrial por aminorar problemas sociales y las batallas por la preservación de la herencia natural y cultural de sus ancestros, dejando en ello un territorio árido y ultrajado, lleno de huellas de lo que fue o pudo llegar a ser, con una tierra que exhala la resaca de la confusión de las diferentes concepciones del mundo artificiosamente irracional, creando un escenario fantasmagórico.

Naomi Rincón Gallardo (Carolina del Norte, Estados Unidos, 1979) es una artista que ha creado una narrativa audiovisual de esta crisis, consecuente con un pensamiento decolonial, mediante performances y encuentros musicales que se resuelven como videoinstalaciones, en los que enuncia, con la creación de ambientes, una lectura alterna, no lineal, de las fracturas y contradicciones del orden del mundo. Sangre pesada es el título del proyecto que Rincón Gallardo presenta en la Sala Daniel Mont del Museo Experimental el Eco, construyendo un espacio para la reflexión abierta sobre la crisis del territorio zacatecano, que fue señalado desde el siglo xvi como una de las regiones mexicanas para la explotación mineral. Esta actividad no ha cesado y continúa aun ahora, dejando en sus fisuras historias de desigualdad y desequilibrios, derivadas de la actividad industrial de esa práctica.

Naomi Rincón Gallardo describe a Sangre pesada como una fabulación mítica-crítica que conjura fantasmas humanos y no humanos que acechan las ruinas de Zacatecas; se refiere a este ejercicio como una conjura fantasmagórica de personajes femeninos, creadores y a la vez destructores, extraídos de cosmogonías mesoamericanas y residuos tóxicos, acentuados en la sangre y los pulmones de los lugareños. La narrativa no-lineal del proyecto la divide en seis partes: Pulmones, Profecía, Colibrí, La dama de los dientes de cobre, La maldición mineral y Sangre pesada: todo ello constituye sustancia crítica del régimen colonial que aún rige e intoxica al mundo.

Sangre pesada se produjo y se presentó por primera vez en el marco de la Bienal FEMSA titulada Nunca fuimos contemporáneos, realizada en la ciudad de Zacatecas del 26 de octubre de 2018 al 17 de febrero de 2019.

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Naomi Rincón Gallardo (Carolina del Norte 1979). Su base de vida y trabajo ha sido la Ciudad de México, y desde 2015 vive en Viena donde es candidata al PhD in Practice en la Academia de Bellas Artes de Viena. Egresó de la licenciatura en Artes Plásticas de la ENPEG “La Esmeralda” y del programa de maestría en educación: Cultura, lenguaje e Identidad/ Crossectoral-Community Arts de Golsmiths University of London.

Entendiendo la investigación como una práctica artificiosa y transdisciplinaria, su trabajo elabora mascaradas sobre iniciativas de creación de contra-mundos en contextos neocoloniales. Rincón Gallardo crea marcos diversos de colaboración integrando sus intereses por los juegos teatrales, la música, la ficción especulativa, la teoría queer, la pedagogía crítica y los feminismos interseccionales. Junto a su producción, se ha involucrado en proyectos educativos y comunitarios institucionales e independientes como docente y coordinadora.

Desde 2013 pertenece al colectivo feminista invasorix.

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