Reverb

Omar Barquet

17 noviembre, 2010 - 16 enero, 2011

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_DSC0261La producción artística reciente de Omar Barquet ha pasado de consistir en grandes construcciones arquitectónicas que responden al carácter físico de los lugares en los que las realiza, a tratarse de obras más íntimas que establecen diálogos entre los espacios mentales internos y los paisajes del exterior, así como a investigar la manera en la que ambos se articulan por medio de estructuras temporales que, muchas veces, están relacionadas con la música. Pensando en esta evolución en su obra, el proyecto para El Eco no consistió en un encargo para realizar una sola pieza de gran escala, sino más bien en la presentación de una constelación dispersa de piezas recientes. La muestra intentó darle bastante aire y espacio a cada una de estas obras de pequeño formato a fin de permitir que el espectador penetrara la densa complejidad de formas, superficies y significados que hay en cada una de las piezas. Inmersa en la historia de la abstracción geométrica, de la que forman parte movimientos como el neoconcretismo brasileño y aquel que Mathias Goeritz encabezó en México, la obra de Barquet es un ejemplo sumamente dinámico del potencial que tiene la abstracción en el contexto contemporáneo.

Esta exposición titulada Reverb (Reverberación) incluyó la serie Cuadrantes (Nocturnos), que consiste en un conjunto de trípticos de formato cuadrado. Un “cuadrante” es un instrumento antiguo que ayudaba a los barcos a orientarse en la noche por medio de la posición de las estrellas; mientras que la palabra “nocturno” se refiere a un género musical. Si bien en un principio este último término se usaba para referirse a las composiciones que se interpetarían de noche, más tarde pasó a designar una forma musical específica caracterizada por las melodías suaves y las estructuras abiertas, y que han practicado numerosos compositores como Claude Debussy o Frédéric Chopin. Estas referencias a la noche y al movimiento en cierto lapso de tiempo encuentran una contraparte en las pinturas oscuras de Barquet. Sus lienzos cuadrados definen un área de contención —como por ejemplo, una habitación— en la que se mueven afilados triángulos amarillos, naranjas y azules que evocan los marcados ángulos de la luz proyectada. A la distancia las pinturas parecían tener superficies opacas, pero un examen más detallado revelaba una construcción más compleja; en éstas es posible percibir capas de color que han sido oscurecidas y que producen relieves sutiles en las zonas negras.

Las formas nítidas y angulosas de esta serie se oponen formalmente a la serie En plein air (Al aire libre). Estas cinco obras son collages que presentan superficies más densas y complejas que la serie anterior; y están constituidas a partir de una composición hecha de trazos y formas fracturados que funcionan como ricas pátinas producidas por los diferentes tratamientos que se le han dado a los papeles con los que están hechas. El título de la serie es una referencia directa a un conjunto de cinco piezas del mismo nombre compuestas por Bela Bartók en 1926. De hecho, Barquet incluyó una grabación de este conjunto, pues su obra consistía de una interpretación gráfica de cada una de sus partes a la vez que sugería las diferentes etapas de una tormenta, de un huracán: el principio violento del huracán, el tranquilo “ojo” de la tormenta y después el drama final. El pequeño formato de estas obras también evoca un espacio interior, mientras que sus formas describen un sublime paisaje exterior.

Esta narración de una tormenta, de una destrucción que se da al paso del tiempo también está relacionada con la escultura que se presentó en la exposición. Se trataba de una mesa vieja inclinada hacia el frente (pues una de sus patas fue lijada para hacerla más corta) de manera que ya no tenía una estructura estable. La mesa está recargada sobre un espejo triangular que refleja la parte de abajo, el interior, que está pintado de color naranja brillante. La parte superior de la mesa también está intervenida con una diagonal que crea un triángulo de esmalte azul que imita la forma del espejo. Así, la obra revela el tiempo y sus distorsiones. La vieja mesa doméstica, que porta las cicatrices íntimas dejadas por el uso, también exhibe las marcas de la actualidad; es decir, las capas de pintura azul y naranja. Así, repite las señales del paso del tiempo, hace que estas se reflejen mutuamente y, finalmente, las distorsiona al hacer que aparezcan sobre “el espejo de agua” que hay sobre el suelo.

El artista ha dicho que su interés en la abstracción tiene que ver con la “dinámica” de la música, y la forma en la que ésta manipula el silencio. Aquí, la palabra “dinámica” se refiere a cómo el compositor nombra los diversos grados de intensidad específicos que hay a lo largo de una pieza. Barquet relaciona esta estructura con su interés por trabajar en series, puesto que llevar a cabo una secuencia de composiciones le permite destacar las variaciones a partir de la repetición, logrando así crear una narrativa cambiante y emotiva. Por medio del uso constante de estructuras definidas y de procesos temporales, Barquet es capaz de revelar la inestabilidad de las formas abstractas que hay un su obra.

La palabra Reverb, que es el título de esta exposición y quiere decir “reverberación”, se refiere a la persistencia del sonido en un espacio cerrado durante unas cuantas milésimas de segundo después de que el sonido original se ha extinguido. La profundidad y la duración de la reverberación depende de las características del espacio en el que se produce. Cuando este mismo efecto tiene una mayor duración se llama eco. Así, el título sugería la relación entre estas obras contemporáneas, el lugar en el que se presentaron y la historia de este sitio —que, en este caso, era El Eco: un centro dedicado a la investigación del arte abstracto y la experimentación interdisciplinaria (entre las artes visuales, la música y la arquitectura)-. Al hablar de estas influencias, también trataba de las ideas anteriores, de la repetición y la resonancia. Al mismo tiempo, señalaba que estas convergencias son fugaces y superficiales, que, en última instancia, se trata de confluencias o encuentros pasajeros.

Tobias Ostrander.

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Omar Barquet (Chetumal, Quintana Roo, México, 1979) Vive y trabaja en la ciudad de México. Estudió la licenciatura en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” en la ciudad de México (2006). Sus exposiciones individuales incluyen: Pautas, Dot Fifty One Gallery, Miami (2010); Estudio, Trolebús Galería, ciudad de México (2008); Suspensión, alineación y balanceo, Arróniz Arte Contemporáneo, ciudad de México (2008); Axis, Laboratorio Dzityá, Dzityá, Yucatán (2007). Sus exposiciones colectivas incluyen: Cauce Crítico, Galería Metropolitana, UAM, ciudad de México (2010); ArteBA, Galería Arróniz, Buenos Aires (2010); Arte Actual, Programa Bancomer-MACG, Museo Carrillo Gil, ciudad de México (2010); Paréntesis, 17 años de trabajo, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (2009).

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Póster de la exposición AQUÍ

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