Intemperie

Pablo Vargas Lugo

26 enero, 2012 - 01 abril, 2012
Evento relacionado: Plática con Pablo Vargas Lugo. Marzo 22, 2012.

Dejar algo a la intemperie significa dejarlo al descubierto, expuesto. Intemperie fue una obra realizada por Pablo Vargas Lugo expresamente para El Eco. Se compuso de dos partes: una delicada alfombra emplazada en el interior del museo, hecha a base de polvo de mármol y pigmentos, y una gran cortina de líneas verticales que cubría el ventanal que separa el interior del patio exterior. Tanto la alfombra como la cortina establecieron un diálogo con este espacio desde aquello que nos es familiar, o al menos aparenta serlo, pues a primera vista ambos elementos parecieran pertenecer más a un ámbito doméstico que museístico, de tal modo que la sensación de disociación que esto provocaba nos ponía ante un enigma.

El tipo de alfombra elegida por el artista para ser reproducida tiene, además de una referencia doméstica, una carga exótica en nuestro imaginario y en el contexto que vivimos. Se trata de una alfombra turcomana de motivos florales estilizados. Históricamente producidas y utilizadas por tribus nómadas en regiones de Asia Central, Turkmenistán, Afganistán y el noreste de Irán, las alfombras cumplían una doble función, práctica y simbólica. Hoy día estamos acostumbrados a verlas en casas como un elemento decorativo arrancado de su origen, que paradójicamente ha adquirido peso como un símbolo de estatus y confort doméstico. Cabe señalar que la técnica aplicada para la elaboración de esta alfombra en El Eco fue la misma que se utiliza para los mándalas tibetanos para meditación, que se destruyen después de terminados. Ésta es una técnica y forma que Vargas Lugo ya ha utilizado en piezas anteriores, como es el caso de Hamadryas Guatemalena Marmarice Mandala (2007), un mándala que sigue el diseño de las alas de una mariposa. Aquí se mantiene una referencia al mándala como proceso meditativo de creación, que al ser aplicado a un objeto decorativo y de lujo expande la noción de aquello que podemos considerar una imagen de la psique.

Los vidrios del ventanal en cruz, característicos del edificio construido por Mathias Goeritz, se quitaron a petición del artista en un gesto que está lejos de ser una afrenta de corte conceptual ligada al discurso de la crítica institucional. En cambio, la ausencia de los vidrios transformó el espacio en lo que concierne a su atmósfera y convirtió este umbral en un motivo arquitectónico con implicaciones metafóricas. La luminosidad cambió y el viento penetraba por completo al espacio, creando una corriente de aire apenas perceptible que se encargó de ir erosionando la alfombra-mándala durante el tiempo de la exhibición, haciendo visible el paso del tiempo.

Por otro lado, la cortina que cubría el marco de metal es una alusión directa a la obra Senza titolo (1980) del artista Gino de Dominicis (1947-1998). Ésta última es una instalación de barrotes que bloquean un espacio pintado de blanco simulando una celda, de la cual dos de los barrotes han sido forzados. Esta abertura, ausente en la cortina, violenta aquello que ya era violento en su inicio y retrata con humor a este personaje que siempre se caracterizó por mantener cierto grado de excentricidad en su relación con el mundo del arte. El interés de Vargas Lugo por la obra de Dominicis se da por la vía del misterio, una noción muy presente en el trabajo tanto del artista italiano como en la obra de Vargas Lugo. Este último nos presentó no una reja, sino la ilusión de una reja que sugiere un encierro, vulnerado por la intrusión de los elementos meteorológicos.

En un texto de 1938 titulado The Sacred in Everyday Life (Lo sagrado en la vida cotidiana), el escritor y etnógrafo francés asociado con el surrealismo, Michel Leiris (1901-1990), se aventura a discernir entre lo profano y lo sagrado. Es una exploración de la cuestión desde un punto de vista estrictamente personal, es decir, diferenciándolo de aquello que se considera lo oficialmente sagrado (la religión, la patria, la moral). Tal es así que lo primero con lo que se enfrenta el lector en este ensayo es con la siguiente pregunta: “¿Qué es para mí lo sagrado? Y para ser más exacto, ¿En qué consiste aquello que es sagrado para mí?”. Mediante un conmovedor recuento de memorias de objetos, lugares y situaciones de la infancia, Leiris indaga en las entrañas de aquel especial sentimiento que describe como una mezcla muy particular entre miedo y apego, atracción y peligro, entre algo valorado y excluido de forma simultánea —esa combinación de respeto, deseo y terror que identificamos como la muestra psicológica de lo sagrado.

Para Leiris lo sagrado siempre guarda algo de misterio. Las obras de Pablo Vargas Lugo están cargadas de significados ocultos que se alojan en distintos terrenos de nuestra psique de manera simultánea; transitan el territorio de lo sagrado en el sentido del que habla Leiris, al activar un mundo de revelaciones o pequeños descubrimientos (como darse uno cuenta de que la alfombra está hecha de polvo y no de lana tejida) que minan aquellas definiciones que pensábamos carecían de ambigüedad. Me atrevería a decir que en el caso específico de Intemperie ,también está presente una cierta afinidad con las ideas de Mathias Goeritz relativas a la arquitectura emocional, que en este caso se manifiestan en una experiencia onírica y contemplativa. De la misma forma que el medio ambiente se volvió parte de la obra al protagonizar la erosión de la alfombra, quienes se adentraron en ese espacio, quienes contemplaron lo que ahí ocurría y traspusieron ese umbral, se convirtieron, inevitablemente, en parte del enigma.

Paola Santoscoy

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Pablo Vargas Lugo. (Ciudad de México, 1968) Vive y trabaja en la Ciudad de México. Estudió artes visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Su trabajo toma elementos de diversas disciplinas como la astronomía, la cartografía o la arqueología. A través de dibujos, esculturas, pinturas e instalaciones desarrolla juegos visuales y conceptuales que refieren al lenguaje, a las convenciones de ciertos sistemas de medición, y a tradiciones milenarias. Su obra se ha exhibido en la 26ª Bienal de Sao Paulo y la 5ª Bienal del Mercosur, y en instituciones como el Centro de arte Reina Sofía ,Madrid; PS1 ,Nueva York, UCLA Hammer Museum ,Los Angeles, OPA en Guadalajara y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México, entre muchas otras. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores del FONCA.

Pablo Vargas Lugo es representado por LABOR,  en la Ciudad de México.

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