El tiempo dirá

Una selección de artistas del premio de la Fundación Ricard

08 diciembre, 2016 - 26 febrero, 2017

Una selección de artistas del Premio de la Fundación Ricard

Boris Achour, Camille Blatrix, Katinka Bock, Isabelle Cornaro, Tatiana Trouvé, Lili Reynaud-Dewar y Raphaël Zarka.

Curadores: Thomas Boutoux y Paola Santoscoy.

Ganar un premio es un honor, un reconocimiento, una dicha. Es, más que cualquier otra cosa, un sentimiento. Incluso la atención que lleva al ganador es fugitiva. Los ganadores de premios van y vienen, como las estaciones. Una exposición basada en la historia de un premio notable, como lo es el Premio Ricard, que se inauguró en 1999 y desde entonces ha distinguido cada año a un joven francés de la escena del arte, nos invita a pensar más allá de la lógica misma de lo que un premio supone, que es distinguir a un personaje en un momento determinado. En vez de eso, nos pide considerar qué puede haber de común, continuo y reiterativo en una situación que crea el reconocimiento con este premio en la vida y obra del artista.

Así pues, esta situación siempre ocurre a medio camino: no es ni el punto de partida ni el de llegada de una carrera, sino un momento de ésta: que está tan establecida como inestable, tan estable como agitada. Entre los artistas de esta exposición, Tatiana Trouvé recibió el Premio Ricard hace unos quince años, mientras que el reconocimiento a Camille Blatrix es mucho más reciente, de 2014. Esta exhibición de siete de los artistas que han ganado el premio desde que éste fuera creado llama la atención sobre cómo ellos, sin distraerse en la competencia por la fama y los premios, perfeccionan una práctica en el largo plazo y mantienen un control deliberado y consciente para continuar con el plan, el tema, el paso y la dirección de su trabajo.

Mediante esta exhibición, El Eco desea subrayar el apoyo de largo tiempo y la confianza de la Fundación Ricard con los artistas que ganaron alguna vez el premio, a sabiendas de que tan importante es dónde esté el trabajo en la actualidad como hacia adónde se dirige. La exposición El tiempo dirá presta atención a la manera en que la vida y la práctica de un artista, y las obras que produce, representan numerosas adaptaciones, transiciones y transacciones en un mundo que, en especial hoy día, tiene cada vez menos garantías de un futuro.

De muchas maneras, El Eco es en sí mismo un espacio de adaptaciones, transiciones y transacciones. Concebido por el artista alemán Mathias Goeritz y por el empresario mexicano Daniel Mont, el Museo Experimental el Eco abrió por primera vez sus puertas en 1953 como un proyecto visionario dedicado a mostrar el arte de su época. Como un museo sin colección, El Eco fue un “experimento” de lo que Goeritz denominó arquitectura emocional: una crítica directa a la arquitectura moderna por ser demasiado racional y fría, que a su vez proponía un diseño arquitectónico en el que casi no había ángulos de 90 grados. Una especie de arquitectura del espacio —una escultura habitable pintada en una paleta moderna de colores que incluía blanco, negro, gris y amarillo—, con un espíritu interdisciplinario que seguía el programa estético y pedagógico de Goeritz.

Reabierto en 2005 como museo universitario, El Eco es un proyecto que apenas en este siglo está experimentando con las líneas de acción para las cuales fue originalmente concebido. El tiempo y sus intérpretes de hoy darán testimonio de las formas e implicaciones de usar una escultura habitable, de los efectos de la arquitectura emocional de Goeritz en los modelos de producción artística y en los formatos de exhibición dentro de su escenario.

Los siete artistas que participan en la exposición El tiempo dirá viajarán a la Ciudad de México para instalar su obra en este espacio de exhibición tan único y con una historia tan rica. Para la mayoría, es la primera vez que muestran su trabajo en el país y todos están produciendo ya sea nuevas piezas o bien afinando proyectos en curso para la exposición. Katinka Bock se enfoca en el largo corredor de la entrada de El Eco, donde instala una escultura que ocupa casi los 20 metros del área del muro, albergada en la “garganta” del edificio, que ella interpreta casi de manera anatómica. Boris Achour y Camille Blatrix harán también trabajos sito-específicos para la exposición, tomando en consideración la naturaleza singular de El Eco, su patio —el espacio más grande en el museo—, la luz natural y los efectos del espacio. Isabelle Cornaro realiza una nueva pintura con spray; pinturas efímeras bellas y coloridas que se hacen directamente en los muros y crean un paisaje interior abstracto. Raphaël Zarka por su parte ha creado a lo largo de los últimos años un proyecto continuo titulado Riding Modern Art (Patinando arte moderno), una colección personal de fotografías que captura a patinadores en todo el mundo sobre esculturas públicas. Presentará parte de esta colección y aprovechará su estancia como una oportunidad para continuar con su investigación y rastrear fotografías en la Ciudad de México para ampliar esta investigación. Por último, Tatiana Trouvé presentará una serie de esculturas que colocará en lugares específicos, en diálogo con la arquitectura de Mathias Goeritz.

Si los artistas de El tiempo dirá se agrupan y unifican por el hecho de que todos han recibido el Premio Ricard, la exposición articula conexiones más ricas entre ellos, conexiones que tienen una lógica más maleable. Finalmente, y de manera puntual, comparten una temporalidad y una historicidad que se revelan en la exploración común de un espacio en particular. El Eco, tal y como lo concibieron Goeritz y Mont, es un espacio donde lo experimental y lo transitorio son aspectos centrales de su concepción, donde los flujos y los efectos tienen prioridad sobre los objetos. En este sentido, El tiempo dirá se enfoca en la percepción sensorial de su edificio y en su discurso espacial, social y estético, para permitir que las obras de arte sucedan.

Esta exposición es una coproducción entre El Eco, Pernod Ricard México y la Fundación Ricard.

Desde su comienzo, la colaboración entre El Eco y la Fundación Ricard se ha visto fortalecida de manera natural. Al igual que El Eco, la Fundación Ricard es un espacio experimental, interdisciplinario. Creado en 2006, la Fundación de la empresa Ricard ha sido una plataforma para una generación completa de artistas, que existe para respaldar el arte francés actual y para lograr que tenga una mayor presencia en el plano nacional e internacional.

El Museo Experimental el Eco forma parte de la Dirección General de Artes Visuales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hasta el 26 de febrero de 2017

Entrada libre

Cupo limitado

Sullivan 43 Col. San Rafael Del. Cuauhtémoc, México D.F. CP 06470. Todos los derechos reservados 2013.