Arquitectura desdoblada

Pablo Rasgado

24 marzo, 2011 - 15 mayo, 2011
Evento relacionado: Plática con Pablo Rasgado. Abril 27, 2011.

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La exposición de Pablo Rasgado titulada Arquitectura desdoblada incluyó cinco piezas de una serie del mismo nombre. Cada obra es de tablaroca recuperada de varios museos, piezas desechadas de exhibiciones específicas. Estos fragmentos se reconfiguraron en formatos planos rectangulares, que hacen referencia en escala y composición a pinturas abstractas. Al haberse utilizado con anterioridad para crear espacios tridimensionales, las estructuras bidimensionales de la tablaroca realizan un “desdoblamiento” de la arquitectura temporal previa; un origami en reversa, a gran escala.

Esta serie es parte de un proyecto mayor del artista -cuya formación es de pintor-, que incluye “pinturas encontradas” y una secuencia en la que utiliza una técnica relacionada con el fresco para crear transferencias de grafiti o configuraciones de polvo encontradas en las paredes urbanas. Las obras resultantes, como aquellas de su serie Arquitectura desdoblada, aluden, por su aspecto formal, a la historia de la abstracción gestual. Sin embargo, ambos cuerpos de obra se distancian, de forma crítica, de la subjetividad asociada a esta tradición artística, de la idea de que las pinceladas expresionistas transmiten las emociones o la energía psíquica del pintor. El acercamiento posconceptual de Rasgado celebra los accidentes, coincidencias y el azar gracias al uso de los materiales cotidianos de su trabajo. Sus configuraciones no están desprovistas de elecciones estéticas, más bien se inclinan por resaltar los límites impuestos por estas decisiones mediante el uso de formas previas. Además, la recontextualización desempeña un papel importante en esta práctica artística, con nuevos significados creados, al tiempo que los materiales se mueven de un lugar físico y temporal a otro.

Cada una de las cinco pinturas sobre tablaroca presentadas en El Eco hacen evidente contextos previos, al mostrar una variedad de decisiones tomadas en el diseño de las exhibiciones a las que sostuvieron, al igual que los distintos colores de las paredes, los murales en vinil o fotográficos utilizados, o los tipos de letra empleados en las cédulas de las paredes. A menudo, estos elementos son parte de las estrategias de diseño y curaduría de la exhibición que, consciente o inconscientemente, presentan los espacios del museo como atemporales, transmitiendo, de manera paradójica, permanencia, o el sentido de un espacio fuera de lo cotidiano. Las piezas de Rasgado deconstruyen su estructura temporal, revelando los espacios del museo como efímeros, en constante cambio, en los que cada exposición tiene su periodo de vida.

Estas ideas asumen una carga poética en dos de las obras que utilizan las paredes tomadas del Museo de Arte Moderno de la ciudad de México, de las exhibiciones de Helen Escobedo (gran amiga de Mathias Goeritz) y Mario Rangel Faz, quienes fallecieron durante o poco después de sus exposiciones. La fragilidad de estas paredes del museo, rotas y temporales, igualan al cuerpo humano y su mortalidad. La transitoriedad, no obstante, se posterga en esta Arquitectura desdoblada, al tiempo que Rasgado recicla dichos materiales simbólicos y les otorga una nueva forma, lo que prolonga su duración en su nuevo estatus de obras de arte.

Existe también un juego tautológico y humorístico articulado en la serie. Al apreciarse en el contexto del museo, los materiales se leen como reflejos envejecidos de tales espacios. Entablan así un diálogo “antes, después y futuro potencial” con las paredes en las que están colgados. Su relación con la arquitectura es a la vez conceptual y divertida, ya que la imagen de un edificio físico que se desdobla es una idea fantástica y representa las conjeturas que van en contra del peso y la seriedad con que normalmente se discute o explora la arquitectura. En el contexto del Eco hay una interesante relación entre estas ideas y la arquitectura emocional de Mathias Goeritz, descrita en su Manifiesto publicado en 1954. El artista alemán criticó a la arquitectura funcionalista mediante estructuras que buscaban transmitir emociones. Tal vez irreverentes y juguetonas, en comparación con la gravedad con la que Goeritz se acercó a estas cuestiones, las estructuras desdobladas de Rasgado ofrecen, no obstante, una forma contemporánea de arquitectura emotiva.

Su obra, además, dialoga con las formas reducidas y la monumentalidad que promovió el creador de El Eco, mientras que construye, de manera provocadora, una nueva relación con la pintura y la abstracción formal.

Tobias Ostrander.

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Pablo Rasgado (Zapopan, Jalisco, 1984). Vive y trabaja en la Ciudad de México. Emplea en su trabajo materiales diversos como el plomo, la tinta, telas de araña, luz refractada, polvo y tablaroca, entre otros. Sus investigaciones se enfocan en las manifestaciones del paso del tiempo y en las nuevas formas de la pintura y la abstracción. Ha sido acreedor de numerosas becas y reconocimientos. Entre sus exposiciones colectivas en diversos espacios destacan: Steve Turner Contemporary, Los Ángeles, California; Museo de Arte Moderno, México, D.F.; Stonehouse, Lagos, Nigeria; Hessel Museum of Art & Center for Curatorial Studies at Bard College, Annandale-on-Hudson, Nueva York; MUCA Roma, México, D.F.; Parque Fundidora, Monterrey y en el Museo Nacional de la Estampa, México, D.F.

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Póster de la exposición AQUÍ

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